La noche del 15 de octubre de 2025, Ecuador se llenó de luz.

Desde cada hospital, cada parque y cada casa, las familias encendieron una vela por esos pequeños que se adelantaron al cielo.Fue un momento silencioso, pero poderoso. Un abrazo colectivo que cruzó ciudades, abrazó corazones y recordó que el amor nunca se apaga.

En Quito, pedaleamos con el corazón, iluminamos hospitales, elevamos globos y compartimos palabras que sanan.
En Cuenca, las velas de Casa Yangoe reflejaron la fuerza de las familias que transforman el dolor en amor.
En El Carmen, el parque se llenó de esperanza.
En Machala, el silencio fue oración.
Y en Sucumbíos, una fachada iluminada habló más fuerte que mil palabras: los recordamos, los honramos, los amamos.

Cada luz encendida fue una promesa: nunca olvidarlos.
Cada gesto, un paso más para acompañar con empatía a quienes han vivido una pérdida.
Así vivimos la Ola de Luz 2025. Así seguimos iluminando caminos con amor, desde la Fundación Nicolás. 💜

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